Hijos de parejas homosexuales
Que la familia tradicional está cambiando es un hecho. Hoy en día existen multitud de familias diferentes: familias monoparentales, en las que el cabeza de familia es la madre o el padre, familias en las que los dos componentes de la pareja aportan hijos de sus respectivos matrimonios, familias en las que los abuelos ejercen de progenitores y familias homosexuales tanto de mujeres como de hombres.

Estas familias de parejas homosexuales cada vez son más comunes, pero al igual que ocurre con la homosexualidad, no siempre es un hecho bien aceptado, y muchas personas se preguntan si el hecho de crecer con dos padres o con dos madres tiene algún impacto en el desarrollo cognitivo y emocional del niño.

Según recientes investigaciones, los niños y niñas que crecen en familias homosexuales no difieren de los que crecen en familias de progenitores de ambos sexos.

Estos niños mantienen relaciones normales con sus compañeros y no difieren de ellos en su identidad sexual, identidad de género u orientación sexual. Tampoco se han encontrado diferencias en lo que respecta a su autoestima, desarrollo cognitivo e intelectual, etc.

También se ha cuestionado el hecho de que estos niños se crían sin referentes masculinos o femeninos, dependiendo del sexo de sus progenitores, pero los expertos constatan que los niños toman estos referentes de amigos, parientes u otras personas de su entorno.

En hijos nacidos de parejas de mujeres, estos estudios han podido constatar que puntuaron más alto en lo que respecta a sus habilidades sociales y académicas, y obtuvieron una puntuación más baja en agresión y desobediencia que los descendientes de parejas heterosexuales.

De este estudio se desprende que lo que ayuda al desarrollo equilibrado de un niño es más un ambiente estable desde el punto emocional que el modelo de familia del que provenga.