Humildad para dar y recibir
La humildad es una de las cualidades que nunca deberías perder en la vida, porque el éxito profesional o el tener no es algo eterno sino que a lo largo de la vida laboral, puedes llegar a sufrir situaciones de todo tipo. Por ello, aprende a dar y a recibir con la misma naturalidad. Se trata de un aprendizaje que cualquier profesor pretende potenciar en el colegio con los niños. Por ejemplo, aquel alumno que tiene facilidad en matemáticas puede ayudar a otro que tiene más dificultades en esta materia. Se trata de entender el conocimiento como un bien que merece la pena compartir.

Sin embargo, parece que en la etapa adulta, la soberbia, la rivalidad y la obsesión por ser el mejor pueden llegar a alejarte de los demás. Lo cierto es que el conocimiento es mayor cuando se comparte y se pone en común en el seno de un equipo. Este hecho queda de manifiesto, por ejemplo, en el caso de aquellas personas que escriben un libro en común y cada una aporta una perspectiva diferente, en definitiva, algo valioso.

Por otra parte, existen muchas personas a las que no les cuesta darse a los demás y sin embargo, sí tienen dificultades para recibir. El Banco del Tiempo ha captado muy bien este detalle por ello, todos los que participan en este proyecto deben dar y recibir de una forma equitativa. La realidad es que cuando alguien da y no recibe nada a cambio, tarde o temprano se desgasta y se siente poco valorado. Por tanto, ten cuidado y no te engañes.

Cuando necesites ayuda pídela. No pasa nada por mostrar cierta debilidad. De hecho, te aseguro que a veces, a partir de algo tan sencillo como el hecho de pedir ayuda y que otro te la ofrezca puede surgir un vínculo bonito de amistad. Sencillamente, porque cuando le pides ayuda a alguien dentro del plano profesional, por ejemplo, también le estás mostrando admiración y reconocimiento.