¿Influyen las circunstancias externas en la felicidad personal?
Con frecuencia, he comentado en mis artículos publicados en Psicoblog que la felicidad no depende tanto de las circunstancias externas sino de uno mismo. Reflexionando más sobre esta frase, me gustaría añadir que las circunstancias externas sí condicionan a la persona, pueden crear un efecto positivo o negativo sobre el estado de ánimo dependiendo de su naturaleza.

Tú puedes ser un agente del cambio

Desde mi punto de vista, la clave reside en no convertirnos en meros espectadores pasivos de la realidad sino en tomar la iniciativa para crear esas circunstancias externas idóneas que te gustaría tener o para poder modificar una realidad determinada en algún aspecto con el objetivo de hacer que una situación sea más amable. Las circunstancias externas sí influyen en el bienestar personal ya que el ser humano está integrado en un contexto concreto.

Es natural que una persona que vive una etapa de desempleo de larga duración, experimente más dificultades para ser optimista que un trabajador de éxito. Desde el punto de vista de la actitud, es saludable ser proactivo para generar esos factores externos que describen la situación que te gustaría alcanzar. De este modo, a través de la fuerza de voluntad, el trabajo y la constancia una persona también puede convertirse en agente de cambio. La suerte está condicionada por el factor azar pero también, por la toma de decisiones personales.

¿Influyen las circunstancias externas en la felicidad personal?

Entender las circunstancias te ayuda a comprenderte a ti mismo

Influyen las circunstancias externas en la felicidad personal. De hecho, es muy positivo analizar el entorno para poder comprender ciertos sentimientos a nivel emocional. Comprender el contexto de una situación anímica también te ayuda a entenderte mejor a ti mismo al no analizar los sentimientos de forma independiente sino en relación con unas causas concretas. En última instancia, las circunstancias también forman parte de nuestra vida y es un acto de sabiduría no vivir de espalda a la realidad.