Ingratitud
La ingratitud es el sentimiento de falta de agradecimiento hacia la vida, el presente y las personas. En general, aquellos que viven conectados a este sentimiento viven con la idea de que nada es suficiente, nada llena de verdad su vacío, ni cumple con sus expectativas. La ingratitud es una forma de enfado que se opone de una forma evidente al agradecimiento que es una fuente de alegría inevitable. La alegría une los corazones, por el contrario, aquel que vive con un enfado permanente termina encerrado en sí mismo, con muros que es imposible traspasar.

Tener una buena salud emocional implica cultivar el agradecimiento como si fuese un arte vital. En primer lugar, es importante ser agradecido con la vida en general, por las oportunidades que has tenido, las experiencias que acumulas sobre tu mente y toda la belleza que puedes observar en el universo. Por supuesto, también es clave ser agradecido con los seres queridos. En primer lugar, con los padres porque son aquellos que participan de una forma directa en el gran milagro de la vida.

Pero de una forma más particular, se debe ser agradecido con los amigos, con los compañeros de trabajo, con todo aquel que de uno o de otro modo, forma parte de tu vida. Ser agradecido contigo mismo también te ayudará a vivir más y mejor cada día. Tienes muchas razones para darte las gracias y hacerte la vida agradable.

La ingratitud genera sentimiento de rechazo en los demás. Por otro lado, se trata de una cualidad que no seduce, ni abre puertas. En ocasiones, la ingratitud se convierte en una actitud general ante la vida pero en otras ocasiones, es fruto de una situación temporal de sufrimiento o de dolor. Empieza el día cada mañana con una palabra mágica: Gracias. Serás más feliz.