Inteligencia emocional: deja de defenderte
Tener la fortaleza mental necesaria para hacer frente a los problemas es fundamental en la vida. Sin embargo, de forma equivocada, muchas veces, el ser humano puede ponerse a la defensiva en su propia existencia. Así sucede cuando alguien vive siempre alerta ante cualquier posible peligro, una nueva amenaza, otra traición… Lo cierto es que las relaciones interpersonales ni siquiera se disfrutan del mismo modo cuando alguien se posiciona de este modo o está relajado. ¿Por qué? Porque bajo la perspectiva de una defensa constante, el sujeto siente ansiedad, estrés y también, miedo a perder el control. Lo cierto es que todos deberíamos aprender a convivir con el descontrol en tanto que pocas cosas dependen al cien por cien de nuestra voluntad.

Pero además, en la medida en que alguien se pone a la defensiva un día tras otro, no deja lugar a que crezca la confianza y a que el vínculo vaya a más. Por ello, las relaciones también se resienten por lo que se paga el precio de la soledad. Incluso en el caso de tener personas alrededor, cuando te defiendes de ellas, es muy difícil que alguna pueda llegar de verdad a tu corazón, para compartir buenos momentos y poder hablar de temas importantes.

Utiliza tu fuerza para protegerte de todo aquello que puede hacerte daño. Pero no desperdicies tu inteligencia emocional, ni tu talento vital en temas equivocados. Relájate, disfruta el presente y olvídate de todo el daño que te han hecho en el pasado. Porque eso, ya forma parte de la historia de tu vida.

Cuando te esfuerzas en recordar todo aquello que te hizo daño consiges el efecto contrario al deseado. En cierto modo, conviertes en eterno ese dolor. Y no te permites avanzar hacia el futuro porque sigues estancado en el pasado y en lo que sucedió ayer.