Inteligencia emocional para tomar decisiones difíciles
Tomamos decisiones de una forma continuada por lo que deberíamos estar más entrenados para este tipo de situaciones. Sin embargo, no todas las decisiones que tomamos tienen la misma trascendencia en nuestra vida. Esta es una de las características que marca una connotación distinta en una decisión cualquiera. ¿Cómo tomar decisiones difíciles?

La paradoja humana

Es importante recordar que incluso cuando una persona no hace nada al respecto ya ha tomado una decisión: no afrontar ese reto. Y esa actitud ya tiene unas consecuencias concretas. En la mayoría de las ocasiones, la pasividad conduce a la frustración.

Antes de tomar una decisión es posible elaborar una tormenta de ideas con las posibles opciones que llevar a cabo. Tener un abanico de ideas permite analizar las ventajas y los inconvenientes de cada opción. Existen situaciones de la vida, aquellas que son realmente trascendentales, en las que el abanico de opciones no suele ser muy amplio. Sin embargo, tienes ante ti dos o tres opciones de gran peso cada una.

Para tomar decisiones también es importante analizar si esa situación te afecta solo a ti o puede perjudicar a más personas. En caso de estar en pareja conviene valorar de mutuo acuerdo aquella situación que afecta a ambos de alguna forma.

Inteligencia emocional para tomar decisiones difíciles

Lucha por aquello que quieres

Para tomar decisiones es esencial analizar cómo puede afectar el presente al futuro, es decir, cómo puede alterar ese camino que hoy inicias, en tu proyección de mañana. Existe una interacción constante entre presente y futuro a modo de causa y efecto. Existen muchos factores que no controlamos pero otros, sí dependen de las decisiones que hemos tomado de una forma responsable.

Lucha por aquello que quieres con confianza en ti mismo porque en cada decisión creces como persona al hacerte responsable de tus actos. Por tanto, es importante no delegar la toma de decisiones en terceras personas.