Invierte en emociones
Existen muchas formas de invertir en uno mismo y en el bienestar. En este sentido, el ahorro económico favorece la seguridad en relación con el futuro. Sin embargo, existe otra inversión muy rentable: y es aquella que está basada en el autoconocimiento. En este sentido, dicha inversión implica tiempo. Es decir, debes ser paciente contigo mismo, buscar espacios en la rutina diaria para poder conectar con tu yo interior, tener ilusión por sentirte mejor y más pleno en la vida.

Por supuesto, invertir en emociones implica aprender a detectar el infinito abanico de sentimientos que existen: gozo, rabia, alegría, amor, rencor, desesperación, ilusión, motivación, felicidad, empatía, satisfacción… Estas emociones pueden ser agradables o desagradables, por tanto, para vivir mejor puedes potenciar cada día más aquellas que son agradables y te hacen sentir bien contigo mismo.

En otros casos, la inversión emocional implica pedir ayuda en el momento oportuno. Por ejemplo, en una etapa de malestar emocional es positivo acudir a un psicólogo. Muchas personas consideran que se trata de profesionales que son caros, pero la realidad es que la mejor inversión que puede hacer alguien que tiene el alma enferma de tristeza, es buscar a un experto. Por otro lado, también puedes invertir en formación de cursos de autoestima, inteligencia emocional, coaching… Son cursos en los que te conoces mejor a ti mismo, conoces gente interesante y vives con más ilusión el presente.

Por otra parte, también puedes leer libros sobre autores que son un referente en el campo de la autoayuda. Por ejemplo, Jorge Bucay. Pero también existen filósofos como Platón o Tomás de Aquino que te ayudan a profundizar en el valor de lo humano.