Jugar con las expectativas de los demás
De normal, somos más conscientes de cuando alguien juega con nuestras expectativas cuando somos víctimas indirectas de la falta de coherencia de otra persona. Sin embargo, conviene hacer también autocrítica para tener relaciones personales más gratificantes y para no herir los sentimientos ajenos ya que existen pocas cosas que duelan tanto un día tras otro, como el hecho de ver que alguien juega con tus expectativas y te defrauda. ¿Cómo no caer en este error?

En primer lugar, no prometas nada, es mucho mejor que hagas. Es decir, muestra tu cariño hacia el otro a través de la acción. Las acciones alimentan la autoestima de los demás porque son una forma de reconocimiento. Por otra parte, sé claro siempre en aquello que quieres. No digas que te apetece quedar a tomar algo, si en realidad, no es así. A las personas les duele mucho más la falta de coherencia que una negativa.

Por otra parte, en la vida, en base al respeto que se merece un ser humano, es mejor no caer en la trampa de tener relaciones por interés en donde la persona adquiere un carácter instrumental. Las personas no son un objeto aunque en ocasiones, de una forma equivocada se cosifiquen. Así sucede, por ejemplo, en el acoso escolar.

Para dejar de jugar con las expectativas ajenas es fundamental no sólo pensar en las propias necesidades emocionales sino también, en las del otro. Por ello, cuando sabes que alguien tiene un interés amoroso en ti, si tú no le correspondes del mismo modo, por halagado que te sientas, es mejor que tomes cierta distancia y dejes que esa persona se recupere y pueda rehacer su mundo emocional.

Jugar con las expectativas de los demás puede producir consecuencias muy negativas, por ello, conviene tomar conciencia a tiempo de la necesidad de vivir el amor y la amistad desde la coherencia.