La adicción al amor
Cuando nos enamoramos, el sentimiento que más nos acompaña es la felicidad. Nuestra vida parece iluminarse y enriquecerse en todos sus ámbitos y nos sentimos felices sólo con estar con la persona amada. En algunos casos, sin embargo, en los que el enamoramiento es el comienzo de un sufrimiento sin fin, porque con este sentimiento aparece inmediatamente el miedo a perder a la persona amada, la inseguridad de no poder mantener ni de de ser merecedores del cariño del otro, al tiempo la necesidad de amor es tan grande que se aferran a él como un náufrago a un tabla.

Esto hace que quienes así sienten se vuelvan posesivos y celosos, que cualquier discusión o diferencia de opinión haga que se sientan rechazados y que su miedo al abandono reaparezca, lo que incita aún más su dependencia hacia la otra persona, al tiempo que se incrementa su miedo y su carácter posesivo, hasta el punto de que llegan a obsesionarse con la otra persona, transformando el amor en una auténtica adicción.

Normalmente esto se da en relaciones de pareja, pero también es posible que la adicción al amor aparezca entre los miembros de una misma familia, cuando la madre o el padre sienten adicción por el amor de un hijo o hija. En estos casos el padre o la madre se siente molesto y dolido cuando el hijo quiere ser independiente, tildándole de desagradecido e intentando manipularle y conseguir su cariño reprochándole todo el esfuerzo que ha hecho para sacarle adelante, todo el dinero gastado en la educación, etc.

Si el hijo o la hija inician una relación de pareja, harán todo lo posible por boicotearla, ya que ven al otro como un competidor que quiere robarles el amor de su hijo. En el fondo, lo que subyace, es un gran miedo a perder el amor del hijo o a no ser merecedores de él.