La adicción al trabajo
En nuestra sociedad actual el puesto de trabajo adquiere cada vez más importancia. Para la mayoría de las personas es tan sólo un medio de ganarse la vida, pero para otras el trabajo puede llegar a ser una auténtica obsesión, convirtiéndolo en el eje central de su vida y desatendiendo el resto de sus áreas personales.

En este hecho influye el miedo que muchos trabajadores sienten a no estar a la altura de lo que se espera de ellos. Hoy en día se supone que el trabajador debe tener multitud de habilidades y capacidades, y todo ello puede hacer que un trabajador termine siendo un adicto al trabajo.

A esto contribuye el hecho de que, así como otras adiciones como el alcohol o las drogas están mal vistas socialmente, renunciar a la vida personal por el trabajo sí está aceptado socialmente, por lo que muchas veces el sujeto no es consciente de que está sufriendo dicha adicción.

Los principales síntomas de la misma son los siguientes:

– Se pierde interés por otras actividades que antes eran importantes para el sujeto, sobre todo actividades de ocio y cualquier momento de ocio lo invierte en el trabajo, incluyendo fines de semana, festivos, vacaciones, etc.

– Poco a poco el círculo de amistades va desapareciendo, ya que el individuo sólo se dedica a su trabajo.

– Se produce también un deterioro en las relaciones familiares por falta de tiempo, lo cual, en casos graves, puede llevar al divorcio.

Como en cualquier adicción, el adicto debe reconocer en primer lugar que la padece. Una vez asumido el problema, es necesario acudir a un terapeuta para, de ese modo, ir poco a poco recuperando la vida personal y el tiempo de ocio al margen del trabajo.