La alegría depende de ti
La mente humana a veces, tiene cien trampas y pone mil excusas a la hora de asumir la responsabilidad propia, es decir, es habitual que algunas personas prefieran echar la culpa a terceros antes que ser conscientes de su propia responsabilidad no sólo en acontecimientos negativos sino también en hechos positivos. ¿Qué me dirías si te digo que la felicidad depende únicamente de ti mismo? De entrada, se trata de una idea que tal vez, parezca una utopía, sin embargo, es real. ¿Por qué? Sencillamente, porque se vive en primera persona, es decir, desde el “yo”. Motivo más que suficiente por el que merece la pena optar por la responsabilidad de recibir la alegría en el día a día como si fuese un mensaje de esperanza para vivir la semana con energía.

La alegría depende de uno mismo, de la actitud con la que se enfrenta el destino, las relaciones sociales, el éxito laboral o la soledad. Y es que, de hecho, existen personas que observan la soledad como una tragedia mientras que otras son felices, sencillamente, porque se sienten bien consigo mismas y sienten cierta sensación de compañía en medio de la calma que se desprende del silencio.

La alegría depende de ti y de las decisiones que tomas en tu día a día. Por ello, debes ser coherente con tus valores y no actuar en contra de lo que para ti es importante. De lo contrario, puedes sentirte culpable o mal contigo mismo. Aprende a dar cariño, sorprende a tus seres queridos con detalles inesperados en tu día a día, concédete la libertad de decir te quiero.

Vive con menos miedo y más libertad porque el futuro te traerá muchas cosas buenas. La alegría está en tus manos, por ello, debes empezar a trabajar ya mismo el pensamiento positivo y la ilusión.