La amistad de utilidad
La amistad de utilidad es contraria a la esencia propia de la amistad. Un buen amigo es aquel que desea el bien del otro. La amistad verdadera es un fin en sí mismo si tenemos en cuenta que la mayor satisfacción que puede tener una persona es la de sentirse afortunada por tener a su lado a personas con las que disfrutar del camino de la vida. Los momentos de amistad aportan felicidad de forma directa. En cambio, la amistad de utilidad está basada en una relación instrumental en la que una persona se relaciona con otra por un interés concreto. Al punto de que cuando cae ese interés, también desaparece esa amistad para la que ya no existen más razones.

Cualquier persona que se siente utilizada por otra experimenta una enorme decepción por haber puesto sus expectativas en alguien que no ha estado a la altura de las circunstancias. Elegir a los amigos también es un aprendizaje que se adquiere a lo largo de la vida. Por eso, hay que ser paciente.

¿Cómo reconocer una amistad de utilidad?

Es una persona que siempre que contacta contigo es porque necesita algo en concreto. En raras ocasiones contacta para preguntarte simplemente qué tal estás. Es una persona que no valora de verdad todo lo que haces por ella, pero en cambio, recuerda constantemente el día en el que le dijiste que no a una de sus peticiones. Al ser una relación instrumental te hace sentir como si siempre tuvieras que estar a su disposición y no pudieras tener una vida propia.

Uno de los signos de una relación instrumental es que las consecuencias que se producen cuando le dices que no al otro, son muy negativas. Se trata de un vínculo nocivo que limita la libertad personal.

La amistad de utilidad

La amistad verdadera

La amistad verdadera es un aprendizaje mutuo porque una relación solo se construye a partir del trabajo común de dos amigos que se van conociendo poco a poco y a través de acciones y palabras, que forjan las bases de su amistad.