La belleza es cuestión de actitud
Muchas personas pasan horas en el gimnasio, compran cosméticos de calidad para estar perfectas y se miran una y mil veces al espejo buscando cualquier signo de imperfección. Sin embargo, detrás de un aspecto tan aparentemente físico como la belleza existe mucha psicología. Es decir, una persona que se muestra guapa, simplemente, tiene una actitud segura, una autoestima alta, capacidad proactiva en las relaciones sociales… La belleza también es un elemento que tiene que ver con el nivel de felicidad de un ser humano, y especialmente, con el bienestar emocional.

La aceptación es la base de este bienestar. Es decir, cada persona debe asumir sus virtudes pero también sus defectos. De hecho, hoy día, es más fácil que nunca disimular algunos defectos corporales. Incluso, hay personas que recurren a la cirugía estética (una decisión que no es compartida por todo el mundo). La belleza interior también emana a nivel externo, es decir, la serenidad interna también se transmite en la armonía del rostro.

Para potenciar la belleza que también es base de la autoestima, conviene encontrar el equilibrio entre cultivar el plano espiritual y el plano físico. Además, es aconsejable tener unos hábitos de vida saludables, dormir una media de ocho horas diarias, disfrutar de los sabores de la dieta mediterránea, tener una vida social activa, disfrutar de un trabajo gratificante… La belleza es cuestión de actitud, por ello, aprende a sonreírte a ti mismo cuando te mires en el espejo.

Los cánones de belleza de la sociedad actual son muy exigentes, especialmente, con las mujeres. Sin embargo, no conviene ser un esclavo de la moda. Simplemente, lo adecuado es mostrar tu personalidad a través de tu modo de vestir y encontrar aquello que mejor te siente. La belleza es armonía, es firmeza, seguridad y amor propio. Cualidades que puedes cultivar a través del pensamiento positivo.