La capacidad de compromiso
La capacidad de compromiso es mucho más amplia, más rica y variada que el hecho de tener interés o no por tener una pareja. La realidad es que todos estamos comprometidos con la vida. Al menos debes estarlo para poder ser feliz. De lo contrario, iremos todo el tiempo dando vueltas sin ningún sentido hasta el punto de marearnos de infelicidad. El viaje de la vida sólo puede ser recorrido con un profundo compromiso interior en el que, a través de la introspección, deberás descubrir hacia dónde quieres llegar y qué es lo que quieres conseguir.

Sin embargo, el compromiso de algunas personas también puede verse y observarse a través de diferentes gestos y comportamientos del día a día. Por ejemplo, existen personas que abren un nuevo blog personal y que lo abandonan a las pocas semanas sin ni siquiera haberse despedido. Del mismo modo, también podrás observar que existen personas que se apuntan a un curso y dejan de ir a clase sin dar la menor explicación.

En ese caso, este gesto también muestra la baja capacidad de esa persona para establecer un compromiso, para cumplir su palabra y sobre todo, para valorarar al profesor o al resto de compañeros. A veces, está bien poder observar y fijarte cómo son las personas en los detalles más pequeños porque así, también sabrás si merece la pena o no apostar por la amistad de una de ellas.

Ten en cuenta que la amistad también es un compromiso y que vas a sufrir en caso de ilusionarte con alguien que puede que deje de llamarte de la noche a la mañana. Todos hablamos de nosotros mismos sin tener que utilizar la palabra así que al final, el bajo nivel de compromiso ofrece una reflexión importante sobre el ser humano y la felicidad.

Está claro que comprometerte con algo también implica renunciar a otras cosas, sencillamente, porque el tiempo es limitado y la energía física también lo es. Así que una vez que has tomado una decisión respecto a cualquier ámbito, deja de centrarte en lo que te pierdes y valora todo aquello que tienes delante de tus ojos.