La comida no es un tranquilizante natural
En ocasiones entra hambre a deshoras, pero debes analizar si realmente se trata de hambre o si es porque te distrae de otras carencias. ¿Te entra hambre cuando estás solo? ¿Cuando te sientes triste? ¿O quizá cuándo sientes ansiedad? Cuando esto te ocurre, ¿Utilizas otros recursos para cubrir estas carencias o no puedes evitar ir a la nevera y comer cuando no es hambre real lo que sientes? Piensa qué has hecho en otras ocasiones para frenar esta hambre incontrolable para intentar que no se apodere de ti, y sobre todo, descubre cuándo te ocurre.

Analiza tus sensaciones

Es importante que analices tus sensaciones porque se pueden confundir. Analiza si cuando tienes la sensación de estar sola, triste, que no recibes el cariño que necesitas, o te sientes culpable por algo que ha sucedido… Examina si el comer sin control está relacionado con algo que sientes en ese momento y que te está haciendo sentir mal.

Los nervios también engañan

A veces los nervios se meten en el estómago y pueden dar la sensación de hambre (o todo lo contrario). Lo mismo ocurre con la sensación de soledad. Este tipo de sensaciones se sitúan entre el cuello y el ombligo en la mayoría de personas y por este motivo es común confundirlo y por ello se intente eliminar esta sensación con la comida.

La comida no es un tranquilizante natural

Busca la solución

Cuando hayas encontrado qué es lo que te causa el problema de comer por confundir las sensaciones con hambre y negar este sentimiento con la comida, trata de buscar recursos para solucionar el problema y no sentirte así.

Si sientes soledad busca a alguien para que te haga compañía o puedas hablar tranquilamente, si te aburres busca alguna actividad que te guste y te encuentres entretenido, si sientes ansiedad haz ejercicios de relajación. Lo importante es que busques cuál es el causante y le encuentres remedio para estar mejor.