La confianza se inspira
La confianza no se impone, se inspira. Así de difícil y de sencillo al mismo tiempo, y es que, en base a esta verdad que está inmersa en el seno de las relaciones humanas, lo cierto es que no tienes que hacer nada especial para que algunas personas confíen en ti. Al contrario, cuanto más te esfuerces por ser una persona creíble, por forzar situaciones o por obligar al otro a ser tu amigo, entonces, menos posibilidades tienes que el otro quiera estar contigo, hacer planes en común, contarte su vida… El hecho de insistir una y mil veces lejos de resultar romántico, resulta agotador.

Sencillamente, porque es importante respetar los tiempos de la otra persona, saber que el otro tiene su vida y su mundo (y no sabemos qué sucede en dicho mapa mental)… En definitiva, la confianza es un regalo que sucede de verdad cada cierto tiempo. De hecho, es normal que incluso dentro de un grupo de amigos grande de toda la vida, sólo tengas confianza de verdad con dos o tres de ellos. La confianza implica abrir tu corazón, saber que eres vulnerable, exponerte al sufrimiento…

Aprender a confiar es importante. Es decir, nadie debe ir por el mundo con una coraza protegiéndose de los demás. Sin embargo, es esencial que también encuentres el punto exacto de la prudencia para dejar que los sentimientos vayan a más con el paso de los meses.

Es decir, una amistad no surge de un día para otro aunque sí es verdad, que en cierto modo, también existen flechazos en este terreno, es decir, conexiones especiales. La Navidad es una época muy positiva para las relaciones sociales, para fortalecer los vínculos y compartir tiempo en común con aquellos que queremos. Pero hay algo que siempre debe estar intacto en la vida, y es la capacidad de hacer nuevos amigos y de conocer gente nueva.