La crisis de los 40
Teóricamente, cuando llegamos a los cuarenta años entramos en crisis, la famosa crisis de los cuarenta, que nos hace intentar cambiar de un plumazo muchas cosas ligadas habitualmente a nuestra existencia. Aunque antes se pensaba que esta crisis era común a muchas personas, distintos estudios han demostrado que sólo un 10% de la población que llega a esa edad la padece. Pero, ¿qué es lo que la provoca?

Esta crisis suele darse en torno a los cuarenta años. En esta época, la persona ya ha vivido prácticamente la mitad de su vida y ha alcanzado la madurez, por lo cual comienza a hacer un balance de su vida, sobre todo de cara a si ha conseguido las metas que se había propuesto cuando era niño o adolescente.

De este pensamiento derivan otras características más comunes de este síndrome, como es que la persona comienza a buscar un sueño o meta que no está del todo definido (el individuo siente que ni él mismo sabe lo que quiere), a lo cual acompaña un gran pesar por las metas que no sean logrado a lo largo de los cuarenta años de existencia.

Esta sensación de haber desperdiciado la vida presentes en aquellos que no han logrado sus metas puede llevar a comportamientos como el abuso del alcohol, gastar el dinero sin ninguna previsión para el futro o preocuparse en exceso de su apariencia física.

Esta crisis lleva también a las personas a comportarse, en cierto modo, como adolescentes, ya que pueden sentirse irritables o inquietos, sin saber bien lo que quieren, como suele ocurrir a los adolescentes. Esto hace que aunque el paciente sienta la necesidad de buscar nuevos proyectos y nuevas metas, la persona en realidad no sabe lo que quiere.