La depresión en los adolescentes
Habitualmente, consideramos la depresión como una enfermedad asociada sobre todo a la edad adulta o a la tercera edad. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que también es frecuente que la depresión aparezca en niños y, sobre todo, en adolescentes.

En la adolescencia, la depresión suele estar ligada al proceso de maduración y al estrés que este conlleva, debido a los conflictos con los padres para lograr la independencia, a sentir que no pertenece a ningún grupo o que no se encaja en la sociedad, la timidez, etc., todo ello son factores que pueden dar lugar a un estado anímico depresivo en esta etapa de la vida, así como situaciones a las que el adolescente puede tener que hacer frente, como el acoso escolar, el divorcio de los padres, etc.

Los síntomas que nos indican que un adolescente puede estar atravesando una depresión son los siguientes:

– Cambios en los hábitos alimenticios.

– Cansancio excesivo y dificultad para dormir o una somnolencia diurna excesiva.

– Irritabilidad e inquietud.

– Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.

– Se pierde el interés por actividades que antes resultaban interesantes o divertidas.

– Sentimientos de poca valía, desesperanza, tristeza, odio hacia uno mismo, etc.

La depresión en el adolescente también puede dar lugar a comportamientos como la actitud desafiante, conductas delictivas, bajo rendimiento escolar, consumo de alcohol o drogas y distanciarse de la familia y amigos.

Dado que muchos de estos comportamientos están asociados a la adolescencia, es necesario que los síntomas duren como mínimo dos semanas y que afecten al estado de ánimo del chico o chica adolescente.

El tratamiento de la depresión en la adolescencia suele combinar la psicoterapia y los medicamentos. La familia también juega un papel muy importante en la curación, de cara a que el adolescente pueda expresar sus sentimientos y se sienta arropado y apoyado durante la misma.