La dignidad humana
Existe una palabra que tal vez, muestra de forma gráfica el valor que tiene cada ser humano. La dignidad es un derecho que nadie debe vulnerar pero es importante que cada persona asuma que debe ser ella misma quien se comporte en base a su propia dignidad, es decir, de una forma coherente y acorde a la naturaleza humana. Existen situaciones en las que una persona no es tratada de acuerdo a su dignidad.

Este es el caso, por ejemplo, de aquellas situaciones en las que una persona recibe el valor de un objeto o de una cosa. La realidad es que un objeto siempre tiene un valor de medio, es decir, sirve para algo, tiene una utilidad, sin embargo, la persona es un fin en sí mismo que merece el mismo respeto más allá de cuáles sean sus circunstancias externas.

Por otra parte, también existen otras cualidades puramente humanas que potencian este concepto de dignidad, como es el caso, por ejemplo, de la inteligencia que funda la verdad y de la voluntad que funda el bien. La dignidad en su máxima expresión puede mostrarse también en el caso de aquellas personas que siguen siendo recordadas más allá del tiempo en que vivieron gracias a su obra.

Este es el caso, por ejemplo, de Antonio Machado o filósofos como Sócrates o Aristóteles. Heidegger llegó a afirmar que la historia de la filosofía está compuesta por notas a pie de página a partir de lo que dijeron en esencia estos genios griegos. La dignidad es un verdadero regalo que también está vinculada con la intimidad que debes cuidar como un tesoro. Y también con la felicidad, es decir, nadie puede ser feliz cuando vive al margen de este concepto porque es puramente humano, es decir, define nuestra naturaleza en esencia.