La distorsión de la realidad
La belleza de la realidad reside precisamente en su esencia, en el hecho de ser como es. Sin embargo, siendo realistas, todos sabemos lo difícil que es aceptar acontecimientos y sucesos que surgen en contra de nuestra voluntad. Es decir, que a nosotros nos hubiese gustado que las cosas fuesen de otra forma. En general, lo que más cuesta aceptar es el rechazo de otra persona, es decir, el desamor. En ese caso, tú mismo debes protegerte y cuidarte. ¿Cómo? Distorsionando la realidad de una forma consciente. Es decir, evitando quedar con esa persona, por ejemplo, eliminando al otro de tu mapa mental tanto tiempo como sea necesario.

Pero en otras ocasiones, la distorsión de la realidad también surge de recordar el pasado. De forma natural, con el paso de los años, no se recuerdan los hechos tal y como sucedieron, especialmente, cuando hablamos de cosas que pasaron hace muchos años. Pues bien, en ese caso, la fantasía también se mezcla en lo que fue con cómo nos hubiera gustado que fuese todo en realidad.

La distorsión de la realidad a veces, puede ser hasta positiva porque cuando una persona ha sufrido mucho en su vida, merece tener un vehículo de escape, aunque sea a través de la fantasía y de la imaginación, para tener un mejor sabor de su propia historia.

Por su puesto, el lado más extremo de distorsión de la realidad se esconde en la mentira. Es decir, en el hecho de que una persona tenga la capacidad de ocultar datos o de negar ciertas cosas delante de los demás. En este caso, conviene tener cuidado porque puede haber mentiras que perjudiquen a terceras personas.