La enfermedad del vacío existencial
La enfermedad del vacío existencial es uno de esos conflictos internos que más puede anclarnos en lo más profundo de la insatisfacción de la conciencia con el presente. Un vacío que hace referencia a esa sensación de angustia repetida que podemos experimentar cuando sentimos que nos falta algo para ser felices. Y ese algo se convierte en un elemento constitutivo de carencia. Es decir, en el vacío existencial, aquello que nos falta es aquello que no deja que valoremos lo que sí tenemos.

Pero lo cierto es que este tipo de vacío resulta tan complejo y lo envuelve todo de una especie de nebulosa gris, porque puede darse la contradicción de que tampoco sepamos exactamente qué es lo que nos falta.

La eterna insatisfacción crónica

El vacío existencial también conecta con la propia actitud existencialista del ser humano que se hace preguntas sobre la vida, el destino de la existencia, el origen de todo y el sentido de las cosas. Y aunque la reflexión y la conciencia sobre la búsqueda de la felicidad es muy positiva, a veces, podemos terminar literalmente agotados y encerrados en nuestro propio pensamiento como ocurre en una situación de vacío existencial. Un vacío existencial que duele porque el protagonista se siente totalmente desconectado de la realidad como motivo de alegría.

La enfermedad del vacío existencial
Mientras que podemos vivir momentos de enamoramiento hacia la vida en situaciones en las que experimentamos una vitalidad que nos lleva incluso a sentir que flotamos de pura felicidad, por el contrario, el vacío existencial nos genera un nudo en la garganta y una tristeza interior.

Un vacío que puede pesar mucho cuando esta experiencia se repite día a día. El vacío existencial puede ser tan amargo que puede derivar incluso, en una apatía profunda asociada a la depresión. Es la falta de dirección y de contenido real del presente. A veces, el vacío existencial también parte de una sensación de superficialidad de todo, una superficialidad que no consigue colmar la expectativas de verdad y profundidad del alma humana.

El vacío existencial puede ser la consecuencia de un suceso que nos ha llevado a plantearnos la vida desde una óptica totalmente diferente. Pero también puede ser fruto de una vida totalmente rutinaria y previsible. Desde el punto de vista filosófico, el existencialismo puede llevarnos a experimentar ideas de nihilismo, es decir, la nada.

La enfermedad del vacío existencial

Mensajes existencialistas de Sartre

Sartre es uno de esos filósofos que mejor ha conseguido captar la complejidad del ser humano en su perspectiva existencialista en la brevedad de la vida. Una de esas frases que merece la pena leer y volver a releer es ésta: “Hoy en día sabemos cómo se hace todo, excepto vivir”. Un mensaje que refleja la realidad de una vida que no llega con manual de instrucciones y que, por tanto, nos pone ante el abismo de lo incierto.

Un mensaje al que podemos sumar este otro del mismo autor: “Depende exclusivamente de ti darle sentido a tu vida”. Y en una etapa existencialista, lo que nos ocurre es que nos sentimos desorientados en aquello que realmente queremos.

Otro mensaje que llena de expresión la libertad responsable es esta idea de Sartre: “No somos más que nuestras propias decisiones”. El vacío existencial también puede ser fruto de querer conocer las respuestas de futuro ahora mismo, es decir, de querer captar en un solo acto de pensamiento todos los misterios de una existencia que nos trasciende en tantos sentidos.

Sentir el vacío existencial en algún momento no es negativo. Todo lo contrario. Es un síntoma de la propia naturaleza humana, de la persona consciente de sí misma. Te recomiendo la lectura del libro Hacia el vacío existencial, escrito por Victor Frankl.