La envidia destruye tus relaciones sociales
La envidia es una emoción que surge en el momento en que una persona se compara con otra y además, no se alegra por el bien del otro puesto que sólo puede fijarse en su propia carencia, es decir, en aquello que a él le falta. La envidia al igual que los celos son muy destructivos, especialmente, para aquel que los padece ya que tener envidia no te deja disfrutar de ti mismo, de tus logros y de aquello que posees.

En general, la envidia se produce entre personas cercanas. Es decir, pueden surgir celos profesionales dentro del contexto laboral entre compañeros de trabajo. Del mismo modo, también son habituales los celos entre hermanos, especialmente, durante la infancia y los primeros años de vida. La madurez, precisamente, implica aprender a cultivar la propia autoestima para poder celebrar los propios méritos y compartir también los de tus amigos o tu familia con la misma alegría.

De hecho, no existe otra forma de poner fin a la envidia que potenciar la autoestima. Para ello, podrías realizar un curso sobre esta temática. Hoy día, además, se imparten cursos sobre temas emocionales en organizaciones excelentes como el Teléfono de la Esperanza. Pero especialmente, es importante que si en algún momento sientes celos o envidia puedas compartir cómo te sientes con otra persona y exteriorizar tus sentimientos puesto que hablar te ayudará a tomar otra perspectiva más objetiva de la situación. Ante todo, nunca te sientas culpable por sentir envidia, simplemente, toma esa limitación como una oportunidad para poder superarte a ti mismo y ser más feliz.

La envidia es una forma de tristeza como bien explicó el filósofo Tomás de Aquino. Si en algún momento quieres reforzar el concepto que tienes de ti mismo puedes realizar el siguiente ejercicio: pregunta a tres amigos que te conocen bien, que te digan cinco virtudes positivas de ti. Pídeles que te den su lista por escrito y guárdala. Seguro que saber cómo te ven otras personas te ayuda a verte mejor a ti mismo.