La falsa imagen de ti mismo
La verdad es que las relaciones que establecemos con los demás a lo largo de la vida son muy importantes. La amistad, el amor y los vínculos familiares, cuando son verdaderos, te ayudan a conocerte mejor a ti mismo. Sin embargo, nunca olvides que la relación más importante es precisamente la que estableces cada día a través del pensamiento contigo mismo. En este sentido, merece la pena que pienses si tienes una imagen acertada o falsa de ti.

Siempre se piensa que las personas que tienen un bajo nivel de autoestima tienen una imagen distorsionada de sí mismas en el sentido de que no ven sus puntos positivos ni su verdadero valor. Y es cierto. De hecho, esta imagen distorsionada produce un efecto negativo no sólo en el ámbito personal sino también en el profesional. Sin embargo, una persona que tiene una imagen de sí misma de excesiva perfección, como por ejemplo le sucede al soberbio, que tiene un deseo desmedido de superioridad. Tomás de Aquino define la soberbia como una forma de tristeza.

Tener una imagen de ti mismo como una persona perfecta te impide ver la realidad de tus defectos y de tus errores. Esos que se convierten en un trampolín para la superación personal y el aprendizaje. La imagen que tienes de ti mismo se va moldeando a lo largo de los años si te animas a poner en práctica el arte de la introspección y también, si te animas a descubrir cómo te ven los demás, en concreto, aquellos que te quieren. Lo cierto es que hay cosas de nosotros mismos que sólo ven los demás aunque parezca contradictorio.

“Conótece a ti mismo” esto es lo que decía en la antigua Grecia el Oráculo de Delfos. Un mensaje que sigue teniendo vigencia y total actualidad en nuestro tiempo cuando parece que el ser humano está programado para centrarse en la exterioridad y alejarse de su bienestar mental.