La falsa sensación de euforia
Tomás de Aquino, uno de los filósofos medievales más importantes ya lo dijo en sus textos que tanto la tristeza excesiva como la alegría extrema pueden ser perjudiciales para el bienestar del ser humano. Desde un punto de vista psicológico, existen personas que a veces, pasan de la euforia extrema a la sensación de vacío total en cuestión de horas porque cometen el error de perder el contacto con la realidad.

Es decir, de poner su valor personal en aquello que otras personas piensan, en sus méritos o fracasos profesionales, en definitiva, en el azar y en las circunstancias externas. Desde mi punto de vista, sentir una euforia plena es positivo. Así sucede, por ejemplo, cuando has estado trabajando mucho tiempo en la realización de un objetivo que de pronto, consigues.

Pero la falsa sensación de euforia es aquella que a veces, también puede estar basada en el concepto equivocado de uno mismo. En donde la persona comete el error de exaltar de una forma desmedida determinada virtud o cualidad personal. Lo cierto es que la felicidad en sentido estricto es una actitud que nos conecta de forma directa con el poder del ahora, y más allá de las emociones que experimentamos a lo largo del día, lo que de verdad sentimos cuando estamos felices es paz interior, calma y tranquilidad.

Por supuesto, también existen otros medios por los que te puedes generar una falsa sensación de euforia. Se trata de medio tan dañino, perjudiciales y poco saludables como el consumo de drogas o el abuso del alcohol. No hay nada más sano que la alegría que está causada por un motivo positivo como el amor correspondido, la llamada de un amigo o el éxito laboral. Todo lo demás, es mejor que lo dejes de lado porque sólo te hará sufrir y perder el equilibrio de subir para volver a caer más bajo.