La fama no aporta felicidad
Existe una pregunta universal que todo ser humano se ha hecho en algún momento de su vida: ¿Dónde se esconde la felicidad? Detrás de este dónde se esconde precisamente la trampa en el propio planteamiento del problema ya que el bienestar emocional no está en un punto geográfico en concreto. La felicidad está en el viaje y en el recorrido, no en la meta. Por otra parte, el bienestar esta cerca y lejos a la vez de uno mismo: en el interior de la conciencia.

Algunas personas piensan que el dinero aporta felicidad. También la fama y la popularidad produce cierto brillo a nivel social. Sólo tenemos que pensan en la admiración que producen las estrellas de Hollywood y la perfección que parece rodear sus vidas. El prestigio, la fama, la popularidad o la notoriedad profesional que tienen algunas personas a raíz de ocupar un puesto laboral en concreto es efímera.

Además, la fama tiene una trampa en sí misma. Aquel que le gusta ser adulado otorga un poder excesivo al aplauso del público. Por una sencilla razón, está poniendo su felicidad en el lugar equivocado, en manos de terceras personas. Por esta razón, en el momento en que esas personas se cansen de aplaudir el elogio, entonces, llega el sufrimiento, el dolor y la falta de autoestima.

Aprender a vivir con la fama no es nada fácil y sencillo ya que no es bueno estar rodeado de gente que sólo dice lo bueno que ve en ti. Sin duda, las críticas de aquellos que nos quieren nos ayudan a crecer y a superarnos a nosotros mismos. Por otro lado, también es habitual que cuando una persona tiene cierto prestigio a nivel social, tenga que hacer un gran esfuerzo por diferenciar sus amistades verdaderas de la amistad basada en el interés y en la utilidad.