La fe y la psicología
El ser humano es un ser muy complejo y más allá de las diferencias existentes entre fe y psicología, la realidad es que también, existen paralelismos. Por ejemplo, tanto la teología como la psicología tienen como objeto de estudio al ser humano. Es decir, son ciencias que te ayudan a conocerte mejor a ti mismo desde una vertiente anímica, emocional o espiritual. A veces, se utilizan diferentes términos para remitir a una misma realidad.

Además, la fe tiene una influencia directa en el modo de vivir del sujeto. Por ejemplo, aquellas personas que tienen unas profundas creencias religiosas cuentan con un soporte añadido a nivel emocional a la hora de hacer frente a una enfermedad. La realidad es que la idea de trascendencia suma bienestar y también, fortaleza. De hecho, el acto de rezar muestra el momento en que una persona pide apoyo a Dios.

Por otra parte, también existen ciertos paralelismos entre la función de un psicólogo y la que tiene un sacerdote en una situación extrema en la que el sujeto queda desbordado a nivel emocional. Por ejemplo, muchas personas que son creyentes también buscan consuelo y desahogo en un sacerdote con el que pueden hablar y explicar cómo se sienten después de haber perdido a un ser querido.

De hecho, el sacerdote también ejerce en parte de psicólogo en el funeral al hacer memoria y recordar la vida de la persona fallecida, pero también, a la hora de practicar la empatía para ponerse en el lugar de aquellos que sufren la ausencia. Los sacerdotes también realizan una gran labor de compañía a enfermos y personas mayores. La fe influye en el modo de vivir. Y así ha quedado reflejado en testimonios filosóficos tan claros como Sartre, uno de los filósofos existencialistas por excelencia que sufrió mucho en vida en medio del ateísmo que sentía. Lo mismo le sucedió a Nietzsche.