La felicidad en la vida cotidiana
La felicidad es un deseo interno en el corazón de todo hombre. Una llamada interior que busca respuesta. Pero en la búsqueda de la tan anhelada felicidad caemos en graves errores: idealizar el propio sentimiento de plenitud y creer que es posible estar en éxtasis las veinticuatro horas del día. La felicidad cotidiana es esa que de verdad tiene valor y suma calidad de vida a tu presente. La vida se convierte en algo extraordinario cuando somos capaces de ver en la sencillez del día a día algo especial.

Cultiva la gratitud

Aprende a dar las gracias a nivel interno por los momentos compartidos con otras personas en los que de verdad te sientes bien. La vida es más bonita vivida en compañía de amigos que se convierten en testigos de tu historia personal. A través de tu forma de vivir que es personal, única e intransferible dejas tu huella en el mundo.

Potencia el valor de tus sentidos porque sentir es tan importante como pensar en el día a día. La razón es la linterna del corazón y ambos tienen que caminar en equilibrio.

La felicidad del trabajo

Tener un trabajo aporta mucha felicidad a la vida de quien tiene una motivación en su rutina. El trabajo no sólo es una actividad que está vinculada con la obligación sino que el trabajo también tiene una dimensión anímica. Cada persona deja su huella personal en su forma de trabajar.

La satisfacción del trabajo bien hecho alimenta tu autoestima y te hace sentir capaz de dar lo mejor de ti por un objetivo común.

La felicidad en la vida cotidiana

Aprovecha el tiempo

Cuando quedamos a la espera de que llegue un día extraordinario perdemos la noción del tiempo al pensar que la vida es eterna. En realidad, los días son largos siempre que sabes aprovecharlos de una forma consciente.