La felicidad es una elección personal
Tomamos decisiones constantemente pero una de las decisiones más importantes que puede tomar una persona en su rutina cotidiana es ser feliz. Esta decisión no tiene nada que ver con observar la vida de color de rosa sino interiorizar el hábito de poner el foco de atención en aceptar la realidad en lugar de luchar contra ella. Cuando niegas tu realidad, te impides crecer porque para poder transformar tu vida tienes que abrir bien los ojos y estar muy atento a todas las señales que encuentras en el camino. La felicidad es descubrir tus fortalezas pero asumir también tus debilidades, sin que eso signifique tener una visión negativa de uno mismo. Los defectos son también maravillosos porque propician el crecimiento personal.

Cómo decidir ser feliz

En primer lugar, la decisión de ser feliz requiere de un compromiso contigo mismo y con tu propio bienestar. Por ello, toma decisiones que conecten con metas que son importantes para ti y evita aquellos pasos que te alejan de tu objetivo. Además, en medio de la sensación de rutina que surge del propio vivir, recuerda que cada día es distinto al anterior, por tanto, comienza cada día con un propósito que cumplir en esa jornada.

Para ser feliz es importante aprender a dar valor a los detalles más sencillos de la rutina cotidiana porque son los más importantes. La decisión de ser feliz empieza por no asumir la queja como una actitud existencial y cultivar más el agradecimiento hacia la vida, hacia los demás y hacia uno mismo. Mientras que la queja te encierra en un bucle de pensamientos negativos, por el contrario, la gratitud te conecta con una cadena de reacciones positivas.

La felicidad es una elección personal

Que nada te amarque el día

No dejes que nada que no sea tan importante como tu propio bienestar emocional te amargue el día. Recupera el orden de prioridades de una vida feliz para cuidar de ti de una forma consciente.