La fuerza de voluntad, un motor de cambio
La fuerza de voluntad es uno de los pilares esenciales de la transformación personal en tanto que querer es el primer paso para poder lograr un objetivo. Ninguna persona cambia si no quiere hacerlo por sí misma. La voluntad es un bien innato, inherente a todo ser humano, sin embargo, el desarrollo de esta fuerza es personal: requiere de práctica. ¿Cómo potenciar tu fuerza de voluntad?

Interiorizar el amor al deber

La fuerza de voluntad implica interiorizar el amor al deber o lo que es lo mismo, asumir la responsabilidad de llevar a cabo aquello con lo que te has comprometido más allá de que te apetezca o no te apetezca hacerlo. El sentimiento es muy cambiante, en cambio, el sentimiento de responsabilidad puede ser un compromiso permanente.

Mientras que cuando una persona deja sus motivaciones en función del apetecer se siente baja de energía, por el contrario, una persona que cumple con su deber se siente satisfecha. Los momentos de disfrute personal y descanso se saborean mucho más como un premio al esfuerzo realizado.

Tener una rutina de vida con unas costumbres y horarios marcados es la base de un orden necesario a nivel emocional para canalizar la energía en el cumplimiento de unos objetivos concretos. Existen momentos del año en los que muchas personas se cargan sobre su espalda con el peso de un montón de nuevos objetivos, así ocurre a principios de año.

La fuerza de voluntad, un motor de cambio

Realizar el bien potencia la voluntad

Sin embargo, cualquier momento del año es óptimo para apostar por un objetivo concreto. Uno de los principales motores de la fuerza de voluntad es la práctica del bien. A través de la realización de buenas acciones, una persona se siente satisfecha con su presente, motivada y alegre. El bien es una recompensa en sí mismo.