La importancia de saber dónde estás ahora
A lo largo de nuestra vida nos ponemos metas que alcanzar y tenemos sueños que cumplir. Sin embargo, la multitud de quehaceres diarios a los que tenemos que atender pueden, sin darnos cuenta, desviarnos de ese camino que nos habíamos trazado.

Aunque es necesario ser flexible y aceptar que no siempre la vida transcurre por los derroteros que nosotros deseamos o que nos marcamos, sí resulta positivo, de cuando en cuando, evaluar dónde queremos llegar, dónde estamos en este momento y hacia dónde vamos en el momento actual.

Esto no significa que tengamos que mantener siempre el mismo rumbo. No siempre perseguimos la misma meta y la vida a veces nos empuja a tener que elegir entre un camino y otro, renunciando a un sueño por otro que nos atrae más. Otras veces, debemos admitir que la meta ya no es alcanzable para nosotros, quizá por cuestiones de edad o de conocimiento y debemos reformularla, no para renunciar a ella, sino para volverla alcanzable.

Saber dónde queremos ir, a qué punto queremos llegar es esencial, porque de ese modo podremos trazar el camino para lograrlo, pero igual de importante es saber dónde estamos. No se trata de reprocharnos una y otra vez el no haberlo conseguido, sino de saber si nuestros pasos van encaminados hacia nuestra meta, es decir, si hemos logrado objetivos pequeños que, como las baldosas, conforman el camino hasta nuestro sueño.

Si te das cuenta de que te has desviado mucho, pregúntate por qué. Quizá ese sueño no sea tu sueño, sino el de tu familia, tus amigos o tu pareja y no te interese alcanzarlo. Quizá haya cambiado, sin tú darte cuenta y debas readaptar tu vida. O quizá te has convencido de que no eras capaz de lograrlo, y tú mismo estás saboteando tu propio camino para alcanzarlo. Analizarlo te permitirá reorientar de nuevo tu rumbo.