¿La infelicidad puede ser voluntaria?
¿La infelicidad puede ser voluntaria? Detrás del sentimiento de malestar que arrastran algunas personas, existe la decisión personal de permanecer en el dolor. Evidentemente, no se trata de algo tan sencillo, sino de entender que aquel que sufre y no hace nada por dejar de sufrir, obtiene algún tipo de gratificación a largo plazo. Por ejemplo, alguien que está enganchado en la pena, recibe más atención de los demás, capta más el cariño, se compadece de sí mismo, evita tomar decisiones importantes y arriesgarse, se acomoda en su situación…

La infelicidad sí que puede ser voluntaria. Por ello, hay momentos en los que cuando te encuentras con alguien que no está bien y más allá de todo lo que has intentado ayudarle y de las soluciones que le has ofrecido, sigue en el mismo punto, entonces, debes dejar que se dé cuenta por sí mismo. No pretendas ser el salvador de nadie. De hacerlo, corres el peligro de agotarte emocionalmente y de terminar siendo víctima después.

Y es que, aquellas personas que sufren de una forma voluntaria asumen el rol de víctimas de la vida, de sí mismos y del destino. Lo cierto es que todos debemos aprender de aquellas personas que más allá de haber tenido una vida dura son optimistas, agradecidas y tienen muchas ganas de seguir viviendo. El ejemplo de esas personas muestra que se puede ser feliz incluso en situaciones adversas. Por supuesto, no hay que confundir la felicidad con la euforia sino con tener la satisfacción de haber actuado del mejor modo posible.

La felicidad está en uno mismo, por ello, es mejor no buscarla fuera sino en el interior. Por otra parte, este sentimiento de tranquilidad no se siente del mismo modo en todo momento, lo importante es que tengas la conciencia tranquila.