La insatisfacción crónica ante la vida
Existen eternos insatisfechos que protestan por todo, gente para la que nada es suficiente. Es decir, personas que no saben disfrutar de sus éxitos laborales porque creen que no es para tanto el mérito y que tampoco están bien con sus relaciones personales porque a veces, son incapaces de ver los buenos gestos del otro y sus virtudes. Cuando alguien está en un estado de queja y de protesta constante no tiene ningún tipo de creatividad pero lo que es peor, también termina matando la iniciativa en los demás.

La insatisfacción crónica ante la vida es muy peligrosa a largo plazo. Sencillamente, porque el tiempo pasa tan rápido que, o aprendes a valorarlo en su justa medida centrándote en el aquí y en el ahora, o puede que para cuando quieras empezar a vivir de verdad ya sea demasiado tarde y sólo puedas recrearte en la frustración de un pasado triste y solitario. La verdad es que tener a mucha gente alrededor no significa estar acompañado.

Cambia la insatisfacción crónica por cambios en tu vida. Apuesta por la novedad: participa en cursos, asiste a conferencias, viaja, vete al cine incluso en soledad, disfruta del teatro o de un concierto, sal a pasear todos los días, hazte voluntario de una organización… Lo importante es entender que la vida merece la pena al cien por cien y que el error reside en que has adoptado la actitud equivocada para vivirla.

De normal, detrás de la insatisfacción crónica se esconden personas con poca tolerancia hacia la frustración, o con un exceso desmedido de exigencia, o también, personas muy idealistas que no tienen una visión adecuada de la realidad. Nunca es tarde para aprender a vivir y sentir en contacto con la armonía de mente y de corazón. Disfruta de este camino tan fascinante de la existencia.