La magia de ser imperfecto
En una sociedad que continuamente nos habla de un canon de belleza perfecto, nada como disfrutar del eterno placer de ser imperfecto en todos los sentidos. De lo contrario, si ya lo supieras todo y no tuvieras que pasar ningún tipo de límite, entonces, no tendrías que hacer el esfuerzo por superarte a ti mismo. Y lo que es peor todavía, tu vida no ganaría en riqueza emocional a lo largo de los años. Y es que, aunque hoy día las personas mayores quedan relegadas a un segundo plano, la realidad es que los años suman, pero en positivo, no negativo.

La magia de ser imperfecto es aquella que te permite mirarte en el espejo sintiéndote bien contigo mismo porque eres alguien único e irrepetible. Esta individualidad queda reflejada de una forma gráfica en tu nombre y apellidos. La vida sería muy aburrida sin retos, y muy poco emocionante sin poder asumir la alegría de una victoria o el dolor de una derrota. Permanecer siempre en equilibrio es un ideal que sólo está en la mente. La vida es diferente, y seguro que en más una ocasión, has tropezado dos veces en la misma piedra.

Los padres quieren que sus hijos sean perfectos, los empresarios aspiran a que sus trabajadores tengan un rendimiento semejante al de una máquina, el mundo de la moda ejerce una presión desmedida sobre la extrema delgadez… Pues bien, nada como rebelarte interiormente contra tantas imposiciones, sencillamente, para ser tu mismo y llenar tu mundo de luz. Una persona no es una fotocopia de otra diferente, sencillamente, un ser humano tiene un potencial enorme dentro de sí mismo pero necesita tiempo y libertad para llevarlo a cabo.

Cuida de ti mismo, quiérete y no olvides que en tu imperfección reside tu mayor perfección, en definitiva, tu mayor valor. ¿Qué opinas sobre este tema?