Qué es la mediación y para qué sirve
El mediador es aquel profesional cuya tarea puede ser clave en la solución de un conflicto, por ejemplo, en una crisis de pareja. Como figura externa al conflicto, el mediador ejerce de vínculo común pero sin posicionarse en favor de uno de otro. Realiza una gran labor de escucha activa, investiga cómo es la realidad desde el punto de vista de cada uno pero no se limita a un discurso pasivo sino que utiliza recursos para confrontar la realidad descrita por los implicados.

A partir del conocimiento profundo de la realidad de ambos es cuando surge un contexto en el que es posible establecer negociaciones y pactos de mutuo acuerdo. El mediador es un facilitador para este proceso de negociación.

Qué es la mediación y para qué sirve

Conocer la realidad de los hechos

Al igual que ocurre en el coaching, donde la pregunta es una herramienta fundamental para realizar el proceso con un fin constructivo, en el ámbito de la mediación, la pregunta también es una fórmula muy necesaria y efectiva para atender la esencia de los hechos y elaborar un trabajo de campo que tiene también un alto componente emocional.

El mediador realiza una tarea importante para hacer comprender a los implicados en un conflicto que, más allá de su oposición, se necesitan verdaderamente para poder solucionar lo ocurrido. Desde esta perspectiva, el mediador ejerce de nexo para facilitar la colaboración por la búsqueda de objetivos comunes. Y cada uno de los implicados debe comprometerse en su plan de acción para lograr esa meta.

Cada proceso es distinto y tiene sus matices. Sin embargo, la mediación es una buena herramienta para buscar una nueva oportunidad, en lugar de tirar la toalla ante una dificultad. El mediador trabaja desde el humanismo de tener una profunda confianza en el ser humano y en su capacidad de superación para transformar las dificultades en un horizonte de cambio.

Qué es la mediación y para qué sirve

Emociones que intervienen en el proceso

Un proceso de mediación resulta muy complejo porque surgen emociones en las distintas etapas. Pueden aparecer sentimientos que en un primer momento, lejos de facilitar el encuentro lo dificultan. Por ejemplo, la ira, la frustración, el resentimiento, el agotamiento psicológico…

Sin embargo, en ocasiones, detrás de esta capa existe otra más profunda en la que también existen otros sentimientos como la esperanza, que pueden facilitar el encuentro. No siempre ocurre de este modo, es decir, la mediación no es la solución a todos los conflictos. Pero en ocasiones, así sucede.

La dificultad aumenta cuando las emociones de ambos pueden no ser similares o compatibles. Es decir, las emociones también están relacionadas con las prioridades que cada uno tiene en el proceso. Puede ocurrir que dos personas no logren encontrar una solución por sus propios medios, sin embargo, sí logran dar este paso a través de un proceso terapéutico guiado por un profesional.

El mediador es un profesional paciente, con un alto conocimiento de la gestión de los tiempos y los ritmos de cada corazón. Es un profesional marcado por la esperanza como mejor vía de encuentro entre dos personas. Puesto que dos implicados en un proceso de mediación tienen diferencias pero también hay algo que les une. Es decir, en muchos casos, están obligados a entenderse.