La música y el arte de provocar emociones
La música es un verdadero regalo y su poder es tan notable que incluso, tiene un protagonismo importante en las películas, es decir, cualquier banda sonora se convierte en el complemento perfecto de una escena romántica, suspense o de terror. ¿Por qué? Sencillamente, porque la música tiene el poder de evocar determinadas emociones en el espectador que se implica al cien por cien en la historia que ve en la pantalla grande.

La música tiene tal poder de producir emociones, que incluso, existen melodías que pueden tener un significado especial para ti, tal vez, porque una canción puede recordarte a tu primer amor, porque puede traerte el recuerdo de un programa de televisión de tu infancia, o porque esa melodía era la favorita de tu madre. De forma curiosa, algunas personas cuando están en un momento de tristeza y melancolía optan por disfrutar de música triste en vez de alegre como si así pudiesen regodearse en su propio dolor.

Conviene hacer el ejercicio contrario, es decir, en un momento de extrema tristeza es mejor que evites las canciones dramáticas e intentes empezar el día con la energía de una canción optimista. De hecho, existen títulos memorables como Color Esperanza de Diego Torres. La música nos conecta directamente con nuestros recuerdos, por ello, resulta especialmente emotivo poder recordar a un artista del pasado desde la perspectiva presente. En ese momento, surge la nostalgia, la añoranda y también el placer que produce recordar el ayer.

La música puede ser de gran utilidad para el ser humano como bien muestra la musicoterapia. Pero además, produce una gran felicidad a nivel social puesto que forma parte de fiestas, bautizos, comuniones, bodas y cumpleaños. Cualquier persona tiene un artista favorito al que admira y respeta. En este sentido, el fenómeno fan muestra la euforia llevada al extremo.