La obsesión por ser feliz
La felicidad es una palabra tan repetida en los libros de autoayuda que a veces, se corre el peligro de desgastar una palabra que en esencia, remite a una realidad inmaterial e invisible. Es decir, la felicidad no se ve pero se siente. Se trata de un bien tan preciado que cuando se vive en primera persona, no sólo es consciente de ese tesoro el protagonista de tales vivencias sino que también, el entorno capta esa energía positiva. Esta es una de las razones por las que es tan difícil ocultar la ilusión en el inicio del enamoramiento. Y es que, la felicidad, cuando es real, invita a compartir con los demás.

Sin embargo, la felicidad se convierte en algo insano cuando se transforma en una obsesión. Es decir, cuando continuamente, se piensa en ese tema. El primer obstáculo a la hora de buscar la felicidad es que dicha búsqueda puede estar centrada en el lugar equivocado.

Por ejemplo, existen personas que ponen su bienestar en el prestigio social, en el éxito laboral o en el dinero. La realidad es que el auténtico poder está en tu interior. Por ello, debes aprender a quererte siempre, tanto en el éxito como en el fracaso, al margen de la opinión que terceros puedan tener sobre ti.

Por otro lado, cuando vives obsesionado con atrapar la felicidad, ésta se evapora. Se trata de un estado emocional que no se puede controlar al cien por cien. Sencillamente, porque no es una meta sino un proceso de largo recorrido. Esta es una de las razones por las que debes disfrutar siempre del camino de la vida, sin pensar en el punto final del trayecto. La obsesión por ser feliz, lejos de hacerte sentir bien, te hará sentirte vacío por dentro. Por ello, debes relajarte, y vivir.