La pésima costumbre de hablar por hablar
Las palabras describen la realidad. Y el uso que las personas hacemos de las palabras puede ser positivo o negativo. Cuando se hace un mal uso de las palabras se pueden generar expectativas falsas en una tercera persona. Así sucede cuando dices algo que luego, ni cumples y en el peor de los casos, ni siquiera recuerdas. Cuando alguien tiene tanta costumbre de hablar por hablar, da tan poco valor a sus palabras, que ni siquiera recuerda muchas conversaciones tenidas con otra persona. Las palabras dichas sin ningún tipo de convicción pueden dejar tras de sí daño. Existe un hábito pésimo y muy humano: hablar por hablar.

Las palabras vacías

Las palabras pueden estar llenas de todo: de sentimientos, ilusiones y, especialmente, de verdad. La verdad se nota en los ojos de una persona que te mira con sinceridad. Pero las palabras cuando se dicen por decir están completamente vacías, no tienen ningún sustento, caen al vacío en medio de la nada.

Sin embargo, las palabras que se dicen sí calan en la persona que las escucha. Y luego, al comprobar que esas palabras no están acompañadas de hechos, se siente herida, estafada y en ocasiones, poco valorada.

Para relativizar el dolor conviene comprender que en general, las personas que tienen la costumbre de hablar por hablar, se comportan así con la mayoría de la gente. Es decir, dejan muchas víctimas a su alrededor.

La pésima costumbre de hablar por hablar

Cómo evitar la decepción

A nivel humano, tienes que protegerte para saber de quién te puedes fiar y de quién no. Si hay alguien que siempre defrauda tus expectativas, entonces, es mejor que no esperes un milagro de cambio.

Da valor a una promesa cuando la persona que te la diga sea seria y sepas que sus hechos son un reflejo de sus palabras y de su esencia como persona.