La pregunta que nunca debes hacerte
Las preguntas son vitales para poder avanzar. De hecho, las preguntas pueden llegar a ser más importantes que las respuestas puesto que son como una luz que actúa como una linterna al hacernos poner el foco de atención en un punto diferente. Sin embargo, como bien muestra el coaching, existen preguntas que dependiendo de su planteamiento pueden ser un retroceso en un momento de dolor. Existe una pregunta que no te aporta nada y que no te conduce a ninguna parte.

¿Por qué a mí?

Es muy humano que en un desamor, en una decepción profunda, en la falta de lealtad de un amigo, en el desempleo o en cualquier circunstancia hostil la persona se haga la pregunta: ¿Por qué a mí? Esta pregunta es tan poco constructiva para ti que puede llevarte a encerrarte en un bucle del que no sabes cómo salir.

No pierdas tu energía en buscar la respuesta a esta pregunta puesto que no te permite avanzar.

La pregunta más positiva

En una situación difícil para ti puedes hacerte la siguiente pregunta: ¿Qué puedo hacer yo para afrontar de forma creativa esta situación? Cuando pones el foco de atención en este interrogante te sientes mejor, más fuerte y capaz puesto que no te conviertes en un sujeto inmóvil sino en alguien capaz de hacer cambios importantes en tu vida.

La pregunta que nunca debes hacerte

Las preguntas influyen en tu estado de ánimo

Estas dos preguntas muestran cómo tú influyes en tu estado de ánimo de una forma directa a través de la forma en la que te hablas a ti mismo. Existen preguntas que te hacen sentir diminuto e incapaz. En cambio, existen otras preguntas que te hacen sentir fuerte y con capacidad de elección.