La presión por los resultados nos aleja del presente
Si tuviésemos que concretar un motivo principal por el que las personas pasan su tiempo con un pie en su presente y el otro en su futuro es por estar envueltas en constantes proyectos que requieren de un resultado específico. Esta filosofía es especialmente visible en el trabajo donde prima la presión por los resultados. Sin embargo, también ocurre en la vida personal que muchas personas gastan una energía muy importante en anhelar de un modo habitual aquello que no tienen.

Simplemente, porque consideran que algo más perfecto puede llegar en el futuro. Cuando actuamos así es como si nuestra felicidad dependiese siempre de algo más, de un factor ajeno a aquello que está sucediendo ahora mismo.

Pasar menos tiempo en el pasado

Es imposible vivir literalmente en el presente las veinticuatro horas del día. Pero lo que no es imposible es pasar menos tiempo en el pasado y en el futuro para buscar en el equilibrio de estar más centrado en el momento. En esto reside precisamente el carpe diem: en fijar la atención.

La presión por los resultados nos aleja del presente
Para encontrar el equilibrio puedes darte espacios en los que el resultado esté presente. Sin embargo, también es saludable que haya otras muchas esferas de la vida en las que tengas el desapego y cortes el hilo emocional que te conecta con ese punto. Por ejemplo, corta el hilo de las preocupaciones (el hilo como metáfora nos ayuda a visualizar que no debemos tirar de esa cuerda hasta el infinito).

La vida son momentos

La vida son momentos. Todo ocurre en un instante. Es decir, la existencia es una crónica ininterrumpida de ahoras en los que sucede todo aquello que en algún momento recordamos. Cuando vivimos de acuerdo a la esencia de la existencia humana, nos liberamos de muchas cadenas.