La profecía autocumplida
La realidad es que el pensamiento determina en gran parte tu forma de ser, de relacionarte con los demás y de vivir. Esta es una de las razones por las que merece tanto la pena dar el giro de la negatividad al optimismo para poder vivir conectado a la alegría, la motivación y el entusiasmo. Desde un punto de vista psicológico, la profecía autocumplida hace referencia a esos pensamientos realizados sin ningún tipo de fundamento, pero que finalmente, se hacen realidad en algún momento.

Por ejemplo, una persona que se encuentra inmersa en el inicio de una historia de amor y sólo pone su foco de atención en la inseguridad de que algo pueda salir mal, entonces, no se da cuenta de que finalmente, todos sus pensamientos se harán realidad. Sencillamente, porque el pensamiento también se refleja en la acción. Es decir, aquel que tiene mil dudas al inicio, que teme volver a sufrir igual que en el pasado, pone a prueba al otro, y además, tampoco confía al cien por cien. Sin embargo, cuando aquello que uno pensaba se hace realidad, entonces, la persona siente que los hechos han contrastado su intuición.

Del mismo modo, en el plano laboral, el pensamiento negativo también puede convertirse en una especie de profecía autocumplida. La única forma de atraer la prosperidad a tu vida es el pensamiento positivo. Eso no significa que siempre vayas a ser feliz, sin embargo, te sentirás mejor contigo mismo. Tampoco significa que siempre vayas a conseguir aquello que te propongas, pero al menos, lo habrás intentado. Y esa es la clave del verdadero éxito en todos los ámbitos.

Deja de hacer hipótesis sobre tu vida e intenta, sencillamente, vivir cada día dejando que las personas te sorprendan. De lo contrario, el encanto muere cuando intentas anticiparte a los hechos del mañana.