La química emocional entre dos personas
Está claro que el mundo emocional resulta fascinante tanto cuando se analiza de una forma aislada, como cuando se analiza en el contexto relacional. La conexión que puede surgir entre dos personas ya sea en el ámbito del amor o de la amistad resulta fascinante. La química emocional se produce cuando dos personas se encuentran y comparten un mismo mapa del mundo. Es decir, en ese momento, el rapport es máximo.

Pero además, una experiencia de este tipo resulta muy gratificante ya que produce emociones agradables: vivir el presente, motivación para disfrutar de la rutina, esperanza, sensación de compañía, y especialmente, la experiencia de haber conectado de una forma casi trascendental con el mapa de otra persona.

La química emocional es muy potente. Y un verdadero tesoro que merece la pena cultivar y potenciar para que una relación vaya a más y crezca el vínculo afectivo de cariño. La magia entre dos personas no se mantiene desde la nada, es decir, como si fuese una planta hay que regalarla con detalles positivos, tiempo y palabras bonitas. De lo contrario, la química emocional también muere al compás de la indiferencia que surge de la distancia.

Por ejemplo, a veces, puede suceder que después de muchos años te encuentres con alguien con quien tuviste una unión especial. Sin embargo, las emociones han cambiado y el orden de prioridades también. En cierto modo, dos personas se vuelven de nuevo desconocidas después de haber pasado muchos años sin verse. Y siempre resulta decepcionante afrontar el hecho de saber que no se hizo lo suficiente por mantener el vínculo. La química emocional también puede producirse entre dos personas de una misma familia que se tienen un cariño más profundo, comparten y disfrutan del presente desde el respeto. Es posible sentir dicha química emocional incluso, a través de la distancia geográfica.