La realidad supera la ficción
La realidad supera la ficción, de hecho, existen muchas historias de cine que han tomado como punto de inspiración una historia real. Además, aquellas personas que son capaces de escribir poesía, por ejemplo, tienen el poder de regalar magia en estado puro en cuestión de un minuto. Una magia que es más real y más auténtica que cualquier regalo material. Los filósofos tienen claro que en la vida no existen imposibles para aquellos que asumen que el arte de vivir es un misterio tan grande que debes luchar por aquello que deseas siempre y en cualquier circunstancia. Aunque eso implique tener la capacidad de empezar de cero y dejar ciertas cosas atrás.

La vida es una obra de arte inacabada. Me gusta definirla así porque creo que sólo así se puede entender que hay personas que van pasando sus páginas como si fuesen un folio en blanco. Personas que viven marcadas por los roles sociales, por aquello que supuestamente, se debe hacer a cierta edad. La vida te puede sorprender a los treinta, a los cuarenta y a los cincuenta. Es decir, no existe una fecha límite para vivir, ni para soñar. Sin embargo, existen personas que no sueñan. Personas que están inmersas en una vida rutinaria y monótona.

Personas que no tienen la valentía necesaria para ir detrás de aquello que de verdad desean. Más allá del precio que tengan que lograr por conseguirlo. Tu vida es tuya, y puedes actuar como quieras, sin embargo, pregúntate qué es lo que de verdad será importante para ti al final de tu vida. Qué es lo que te dirás a ti mismo cuando ya no quede tiempo y sólo puedas recrearte en la frustración de un pasado que no es el que de verdad te hizo feliz.

La vida es magia en estado puro. Pero no todas las personas son capaces de regalar magia ni de soñar con lo imposible. Hay personas que se dan por vencidas antes de tiempo y dejan de lado los verdaderos deseos de su corazón. Algo que es totalmente contrario a esa sabiduría que implica aprender a vivir. Sólo tienes una vida, no mil: recuérdatelo todos los días tantas veces como haga falta. Pero no dejes que tu conciencia pierda la inocencia de empezar de nuevo.