La relación entre inteligencia y voluntad
La inteligencia y la voluntad son dos facultades inmateriales que describen la naturaleza humana. Y es que en la persona no es todo materia, es decir, los ojos son de color verde, la sonrisa puede ser bonita, sin embargo, no existe forma de ver y analizar con la vista cómo es la inteligencia o la voluntad.

La primera funda la verdad, es decir, es capaz de discernir el conocimiento cierto de aquel que no lo es al más puro estilo cartesiano. Descartes fue uno de los filósofos que más reflexionó sobre el concepto de certeza hasta el punto de que afirmó: “Pienso, luego existo”. Pero por otra parte, la voluntad también es una facultad inmaterial que tiene una finalidad tan excelente y noble como la de actuar de una forma ética en base al bien.

Pero… ¿Debe entenderse que inteligencia y voluntad son dos entidades independientes o deben caminar unidas? La realidad es que el conocimiento y la voluntad se complementan. Esto se ve claramente en el amor. Es decir, en el momento en que te encuentras inmerso en una historia en la que la razón te dice una cosa, pero el corazón te dice otra distinta, entonces, sufres más de lo debido.

Pero además, en el día a día, es importante fomentar la fuerza de voluntad a través del conocimiento. Por ejemplo, a veces, en la preparación de una oposición la voluntad puede sufrir tentaciones de debilidad, sin embargo, dicha debilidad se supera en la medida en que el conocimiento otorga razones a la voluntad para hacer ese esfuerzo. En la medida en que eres capaz de racionalizar tus propios actos.

El conocimiento es un horizonte de libertad, es decir, desde la ignorancia no puedes tener el mismo campo de acción y de opciones que desde la sabiduría. Por ello, es esencial que nunca pierdas tu deseo de saber más, de estudiar, de leer y disfrutar del arte del cine. Por otra parte, tampoco descuides el conocimiento propio de la experiencia.