La riqueza emocional de las historias personales
Cada vida está llena de esperanzas, ilusiones y también, heridas. Sin embargo, la única forma de vivir en positivo es mirar hacia adelante sin pensar tanto, en qué pasó hace un tiempo. La riqueza de las historias personales se muestra en que existen tantas formas de vivir y de caminar como personas hay en el mundo. Gracias a la observación, la comunicación y la empatía es posible aprender de los demás al compartir la vida.

Cierra las puertas del individualismo

A pesar de que vivimos en una sociedad que en esencia es individualista, merece la pena que te animes a poner límites a este sentimiento egoísta que mancha el corazón humano. Por mucho que alguien piense que es más feliz por pensar más en sí mismo en realidad, se produce el efecto contrario.

Te sientes mucho mejor cuando de una forma desinteresada, haces espacio en tu vida a los demás. Solo cuando pones límites al individualismo puedes mirar por ti, quererte y ser feliz.

Acepta tu historia

La única forma de estar en paz con uno mismo es a través de la aceptación. La vida es muy larga y es normal tener heridas. Existe un rol equivocado: el de víctima. Así se comportan quienes justifican ciertas actitudes inadecuadas en su presente a partir de su pasado. Siempre estamos a tiempo de cambiar, podemos evolucionar y ser mejores personas.

La riqueza emocional de las historias personales

El poder transformador del amor

Más allá de las diferencias existe un ingrediente común en la vida de todo ser humano: el amor cambia el destino de las personas. La necesidad de amar y ser amado está en la base de nuestra naturaleza y funda el equilibrio de una autoestima alta. Al igual que el amor cura las heridas, por el contrario, la falta de afecto hace daño.