La sensación de no poder más
Cualquier persona tiene límites, necesita tiempos de descanso, poder desconectar del esfuerzo… Pero en cambio, ante circunstancias adversas prolongadas a lo largo del tiempo se produce la amarga sensación de no poder más. Esta sensación, en realidad, tiene una función muy positiva si la escuchas y la atiendes en el momento oportuno. Marca la señal de alarma de tu propio bienestar, por ello, ante la sensación de no poder más, conviene aprender a delegar, descansar más tiempo, tomar las cosas con otra actitud, pensar en positivo, pedir ayuda y dormir más tiempo.

Todos estos pasos, te permiten recuperarte, pero esta recuperación, en ciertas situaciones, no es inmediata, por lo que hay que tener paciencia y tomar el cuidado emocional y físico, como una responsabilidad urgente y necesaria. La sensación de no poder más no tiene nada que ver con la pereza o con la vagancia, sin embargo, a las personas autosuficientes al extremo e independientes, a aquellas que son muy perfeccionistas, les cuesta asumir sus propios límites. Por ello, a nivel emocional, también es un aprendizaje reconocer con humildad: “No puedo más”. Lo que significa, literalmente, que una persona no puede dar más de sí misma porque se ha desgastado por dentro.

Detrás del “no puedo más”, no existe un pensamiento negativo, sino realista. No es adecuado forzar la máquina de una forma constante porque puede romperse. Cuida de ti, escucha tus emociones y tus sensaciones, aprende a reorganizar tu agenda si eres consciente de que necesitas más espacio personal para ti mismo.

Reconoce tus debilidades frente a una persona externa, intenta disfrutar del momento presente, ser feliz y tener paciencia de verdad. Es posible sentir que no puedes más, sin embargo, tomando las medidas adecuadas ante una situación así, te recuperarás antes de lo previsto. Esta sensación surge por abarcar, en más de una ocasión, más de lo debido.