La sonrisa interior
El lenguaje corporal refleja la apariencia física de una persona. Sin embargo, también existe un lenguaje interior, un diálogo que estableces contigo mismo, a veces, incluso de forma prácticamente automática. Y es que, una persona no tiene la capacidad de recordar todos los pensamientos que acumula desde el primer minuto de la mañana hasta la noche. ¿De qué color es tu mapa interior? ¿Es verde como la esperanza o gris como la tristeza? Sin duda, la sonrisa interior remite a esa alegría innata y natural que tienen algunas personas cuando surge la dificultad.

La sonrisa interior representa la parte anímica de un ser humano. Una parte que no se ve pero se siente. De hecho, la alegría reporta optimismo, vitalidad, fuerza, ganas de vivir… En cambio, la tristeza se traduce en cansancio, pensamiento negativo, apatía y soledad. Por ello, la felicidad queda representada de una forma metafórica por una sonrisa interior que es infinita. Una sonrisa que además, se encuentra lejos de los convencionalismos sociales ya que en ese caso, te sonríes a ti mismo porque te quieres, porque eres consciente de que eres una persona valiosa y porque te sientes satisfecho con tu existencia. Además, la sonrisa también es un acto que está vinculado con la gratitud y la bondad.

El ser humano es un ser que comunica. Pero teniendo en cuenta que el hombre no sólo es individual sino también, social, tiene la capacidad de hablar consigo mismo y con los demás. Por ello, debes cuidar mucho el tono en que te hablas a ti mismo para poder cultivar también, la amabilidad y la sonrisa hacia los otros.

Sonreír es síntoma de una actitud vital basada en la superación personal y en la fuerza. Porque incluso la tristeza se alivia desde la luminosidad de una sonrisa. Por ejemplo, a través del consuelo de un amigo se reduce cualquier sufrimiento.