La suerte te acompaña siempre
En más de una ocasión, se idealiza tanto el factor suerte que de forma inevitable, la mente humana cae en la frustración de dejar de valorar aquello que se tiene y centrar la mirada, con una lupa de doble aumento, en la carencia. En aquellos deseos que no se han realizado, en todos los anhelos que quedan guardados en el corazón a la espera de poder materializarse en la vida real. De este forma, cuando piensas en todo lo que te falta, te resulta difícil sentirte afortunado y creer que la suerte está de tu lado.

Sin embargo, así es. Eres una persona afortunada porque tienes el gran regalo de poder observar la belleza de cada amanecer. Además, puedes valorar la perfección del universo. Pero por encima de todas las cosas, la suerte te acompaña porque estás aquí y estás vivo. Tuviste la suerte de nacer y de descubrir en primera persona esa experiencia tan fascinante de la vida donde puedes vivir emociones de todo tipo y experimentar sentimientos sin límites. Eres una persona con suerte porque existen personas que te quieren hasta el punto de que no imaginan el mundo sin ti.

Y es que, seguro que en algún momento habrás descubierto que los demás te ven con mejores ojos que tú mismo cuando te miras en el espejo. Para comprobarlo, puedes hacer el siguiente ejercicio. Piensa en cuatro personas a las que aprecies de verdad y después, habla con ellas y pídeles que te digan tres cosas que valoran en ti como positivas. Te darás cuenta de cómo los demás te contemplan desde otra perspectiva mucho más gratificante.

La suerte te acompaña, por ello, deja atrás los remordimientos, las culpas y el dolor por lo que pudo ser y no fue. Porque todo en la vida pasa por algo, pero a veces, hay que dar tiempo para descubrir también la sabiduría de una decepción.