La terapia de ayudar a los demás
Todos vivimos desde el yo, es decir, observamos el mundo en primera persona y de una forma natural, damos prioridad a nuestras necesidades. Sin embargo, la frustración surge también al comprobar que el universo no gira a merced de nuestra voluntad: hay que aprender a ceder y compartir. Existe una terapia de bienestar que es excelente: ayudar a los demás, dar, ser generoso. ¿Cómo puedes lograr este objetivo?

En primer lugar, en tu entorno más cercano, es positivo que intentes mejorar tus relaciones familiares. Puede que en tu familia haya alguien ahora mismo que necesita de tu ayuda y puedes echarle una mano. Establecer un compromiso te ayuda a sentirte valioso y capaz de hacer algo bueno. Por otra parte, la vida es mejor cuando se comparte porque así muere el sentimiento de soledad y de angustia.

Por otra parte, la ayuda a los demás también puede ponerse en práctica a través de alguna actividad voluntaria. En este sentido, conviene destacar que en la crisis económica, la solidaridad se ha potenciado al máximo. Por tanto, merece la pena aprender a vivir con la idea de dar, sin esperar previamente, recibir. Es decir, sin esperar que sea otra persona quien tome la iniciativa en los planes o en los proyectos.

Cuando das, te olvidas de ti mismo, es decir, relativizas tus preocupaciones, tus intereses y ciertos deseos. Descubres que puedes vivir feliz a pesar de todo. Por otra parte, cuando te involucras con algo también recibes mucho cariño y afecto. Un cariño que alimenta tu autoestima y te permite mejorar el concepto que tienes de ti mismo. No es necesario ser voluntario para dar, es decir, existen muchas formas de mejorar las relaciones sociales con los demás, empezando en el trabajo, en el grupo de amigos y en la familia.