La tristeza como necesidad  vital
Hablar de la alegría y el pensamiento positivo no es sinónimo de evitar a toda costa la tristeza, un sentimiento natural que pide su espacio puesto que es una forma de reacción interna ante un acontecimiento externo. La tristeza es un modo de sentir y el sentimiento es humano. Cuando en ocasiones se etiqueta la tristeza como un sentimiento negativo se produce un error importante al poner una connotación equivocada en la esencia de este sentimiento que es positivo aunque resulte desagradable sentirlo.

Sentir tristeza ante una causa lógica

De hecho, lo que no sería positivo es no sentir tristeza ante la muerte de un ser querido, dolor por la decepción de un amigo o pena por un fracaso personal importante. La tristeza es un sentimiento que propicia la instrospección y te ayuda a conocerte más y mejor a ti mismo. Sin embargo, como dijimos anteriormente, cuando en ocasiones se comete el error de encasillar la tristeza como un sentimiento negativo, existen personas que pueden llegar a reprimirlo (todo aquello que se reprime tiende a brotar con más fuerza).

La tristeza como necesidad  vital

No te quedes estancado en tu tristeza

La tristeza es un sentimiento opuesto a la alegría, un sentimiento que puede convertirse en el dominante en una etapa personal en concreto. Son etapas en los que la persona se siente con su energía vital más baja, no está tan motivada para los planes sociales y busca más espacios de soledad. La tristeza muestra una herida que está por sanar, por tanto, es un síntoma de algo que está ahí latente.

Sentir tristeza es una cosa y otra muy distinta es que una persona se quede estancada en este punto. Es decir, conviene recordar que el ser humano tiene una enorme capacidad de superación que conecta con ese instinto de supervivencia que existe en el corazón de todo hombre. La tristeza no se vence ignorándola sino mirando de frente a la realidad personal.