La verdadera felicidad está en la emoción serena
Las emociones tienen grados de intensidad, sin embargo, cuando una emoción se vive al extremo, en cieta forma, también te bloquea y te paraliza. Pero además, por pura biología, es imposible estar en un éxtasis constante. La felicidad verdadera se esconde en la serenidad, en la emoción tranquila y pausada.

La armonía interior

El goce real reside en tener la satisfacción de estar en el camino correcto, en el momento oportuno y con las personas adecuadas. La verdadera felicidad se vive en la emoción serena por ello, es mayor el amor que vive una pareja estable después de diez años de relación que esa fuerza inicial de los primeros meses de noviazgo. La emoción es mayor pero la base que se esconde detrás de esa emoción es muy frágil.

Por el contrario, la felicidad tranquila se sustenta bajo un pilar sólido que se ha ido forjando a lo largo del tiempo a través del aprendizaje, la superación personal, el trabajo interior…

Además, detrás de las emociones intensas, de los cambios brusos de humor también existen altibajos que no siempre son fáciles de sobrellevar. Por el contrario, quen vive con la serenidad de un sabio socrático, entonces, está en calma consigo mismo.

La verdadera felicidad está en la emoción serena

Emociónate con la vida

Emociónate con la vida pero tambén, con las pequeñas cosas que tantas veces, pasan desapercibidas ante los ojos. La emoción serena tiene especial valor en las relaciones personales porque cuando has llegado a este punto disfrutas de todo mucho más en tanto que has madurado como persona.

Ser un esclavo de las emociones, en ocasiones, conduce a las personas a buscar un gozo artificial a través de estímulos nada saludables, por ejemplo, el alcohol o las drogas. La emoción extrema te agota y te deja sin energía, en cambio, la emoción serena te da fuerza.